Trucos para cuidar tu ropa

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Todos queremos que nuestra ropa dure mucho tiempo. Aunque ahora cambiamos de vestuario y armario casi por temporada, nos gusta conservar las prendas más especiales, aquellas que mejor nos sientan y que no acusan el paso del tiempo.

Hay chaquetas o faldas vaqueras que siempre van a ser tendencia o prendas que ahora no se llevan pero que sabes que volverán porque a estas alturas todos sabemos que la moda es cíclica; va y viene.

Por eso en este artículo hemos recopilado para ti una serie de trucos para conservar mejor tu ropa y que te dure mucho más tiempo.

Consejos prácticos de lavado

Separa las prendas y no laves todas las prendas en la misma colada. Es una tentación llenar hasta arriba el tambor de la lavadora con prendas de distinto tejido y color que poco tienen que ver entre sí. Si no quieres llevarte sustos de ropa desteñida que ha tintado a otras, intenta separar por colores y tejidos.

Lee bien la etiqueta: para salir de dudas, asegúrate de leer bien la etiqueta de la prenda. Ahí se indica la temperatura que admite la prenda y si se puede lavar a máquina.

Elige bien el programa: las lavadoras tienen ahora una infinidad de programas específicos para cada prenda, pero la realidad es que seguimos usando los mismos dos programas de siempre.

Esto es así porque lo cierto es que a veces no hay quien los entienda. Letras, números… esto es más complicado cuanto más antigua es la lavadora. ¡No hay quién se aclare!

Sin embargo esto ha cambiado en los últimos modelos de lavadoras y los nombres de los programas son ahora más intuitivos. Lencería, vaqueros, almohadas, edredones, ropa de deporte… ¿A que así resulta más fácil? Los ajustes de estos programas, es decir la temperatura y la duración del ciclo, son los adecuados para el tratamiento de cada prenda.

Abrocha botones y cremallera: las prisas diarias nos llevan a meter “a lo loco” todas las prendas en el tambor casi sin darnos cuenta de lo que metemos, pero sin prisas las cosas salen mucho mejor.

Tómate tu tiempo y abrocha botones, sube cremalleras y vacía bolsillos de los pantalones… Tu colada lo agradecerá y tu ropa se conservará mucho mejor.

Lava tu ropa antes de guardarla en el armario: cuando hacemos el cambio de armario nos encontramos con muchas prendas a medio usar. Ropa que a lo mejor hemos llevado una vez y que, al no ensuciarse o no tener malos olores, hemos guardado en el armario para ponérnosla más adelante una vez más. Antes de guardarlas para la temporada siguiente, lávalas y plánchalas de nuevo. No las guardes así porque van a estar mucho tiempo en el armario.

Limpia la goma de la lavadora: debido a la humedad y a los pliegues, en la goma se acumula suciedad que puede ocasiona la aparición de hongos y, como consecuencia, la presencia de malos olores. Una forma de eliminar el mal olor de la lavadora es mantener siempre la goma limpia.

Airea la ropa si tiene malos olores: a veces lavamos demasiado nuestras prendas y eso les pasa factura. Si has llevado una prenda y ésta no tiene ninguna mancha no tienes por qué lavarla tras su uso. Quizá con tenderla y airearla es suficiente para que esos malos olores desaparezcan.

Ahora además hay lavadoras como las de Siemens que incorporan programas para eliminar estos olores sin agua. Es un lavado en seco que resulta muy práctico para estos casos y paras las prendas más delicadas que no admiten agua.

Prendas serigrafiadas o estampadas: antes de meterlas en la lavadora, procura darles siempre la vuelta y lavarlas de esta forma para conservar durante mucho más tiempo el dibujo.

Siempre que puedas elimina las manchas al momento: hay lavadoras que tienen sistemas antimanchas que reconocen hasta 10 manchas diferentes y le aplican un tratamiento específico. Esto está muy bien, pero no todas lavadoras tienen esta función, por eso te recomendamos que intentes eliminar la mancha al momento o al menos le apliques agua para atenuarla. De esta forma tienes más garantías de que desaparezca del todo cuando la laves más adelante.

Utiliza fundas para guardar la ropa en el armario: no se trata de enfundar todas las prendas de nuestro armario, pero sí las más delicadas, como trajes, americanas, vestidos de fiesta… Son prendas que no usamos a diario y que pueden estropearse con el roce de abrigos o chaquetas contiguas. Además de esta forma las mantenemos protegidas del polvo que siempre se acumula en el interior de un armario o de posibles polillas.

¿Te ha servido este post? Si tienes más trucos, compártelos con nosotros y lo añadiremos a nuestra lista.

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