Por qué elegir una secadora de bomba de calor

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Lo tienes claro, necesitas una secadora. Y además te han recomendado que elijas una secadora con bomba de calor, pero ¿te han explicado por qué? ¿sabes cuáles son las diferencias entre condensación y bomba de calor? ¿sabías que el precio también es diferente?
Sin duda te han aconsejado bien, pero a veces merece la pena indagar un poco más en lo que nos cuentan y conocer los motivos en los que se sustenta dicha afirmación. Así que para argumentar mejor esa teoría te voy a contar qué es exactamente una secadora con bomba de calor y cómo funciona.

El mecanismo de una secadora de este tipo puede parecer más complejo de lo que en realidad es, puesto que sólo consiste en repetir una y otra vez el mismo ciclo.

En primer lugar, la secadora hace circular el aire por el interior mediante un ventilador. El aire pasa por el calentador, y es aquí donde un líquido refrigerante calienta este aire.
Después, este aire caliente sale del calentador y pasa al tambor donde hace que la humedad de la ropa se evapore y la ropa se seque.

Ahora el aire está caliente y además húmedo, ya que contiene el vapor de agua de la ropa. Entonces pasa al condensador, donde devuelve ese calor al líquido refrigerante y se enfría. El vapor de agua se condensa y el aire se seca. El aire frío y ya seco sale del condensador y vuelve al calentador donde de nuevo el líquido refrigerante le transmite calor. Este calor se reutiliza y el ciclo comienza de nuevo.

En el caso de las secadoras de condensación, el aire entra del exterior por la parte trasera y se calienta mediante una resistencia eléctrica. Después ese aire caliente pasa al tambor donde evapora la humedad del agua secándola. A su vez la secadora toma aire frío y seco del exterior por la parte delantera. Cuando el aire caliente y húmedo se cruza con el aire frío y seco, se enfría, la humedad se condensa y se convierte en agua.

Principales ventajas

Ahora que conoces cómo funciona cada tipo de secadora, es más fácil saber cuáles son sus principales ventajas y beneficios, o al menos algunos de ellos, como por ejemplo, la eficiencia energética. Es evidente que una secadora con bomba de calor va a consumir menos y por lo tanto reducir tu factura, porque no utiliza ninguna resistencia eléctrica para calentar el aire.

Son más caras, eso no podemos negarlo. El precio de las secadoras con bomba de calor es más elevado que el de las secadoras de condensación. Sin embargo, su eficiencia energética es mucho mayor ya que necesitan menos vatios para funcionar. Al final, pagar un precio más elevado en la compra se compensa con una reducción en tu factura cada mes, por lo que merece la pena la inversión.

Otra ventaja de las secadoras con bomba de calor es que secan a temperaturas inferiores a las secadoras de condensación y por lo tanto, te ofrecen un mayor cuidado para la ropa, pudiendo secar incluso los tejidos más delicados. Como la secadora Balay 3SB996B que cuenta con programas específicos para secar lencería, a pesar de ser un tejido tan delicado, o un programa especial para toallas que les aporta suavidad. Por supuesto, el sensor de humedad también juega un papel muy importante en tu secadora, y es que no se limita a ejecutar un programa en un tiempo definido, sino que puede detectar el grado de humedad de la ropa y detenerse automáticamente cuando las prendas estén secas.

Otra ventaja de las secadoras con bomba de calor es que disponen de condensador autolimpiante como el modelo iQ700 WT45W510EE de Siemens. Este condensador se limpia solo y mantiene el consumo de energía constante durante toda la vida útil del electrodoméstico ya que la suciedad que se acumula en él, si no se limpiase, haría aumentar su consumo.

Otro modelo de secadora con bomba de calor muy eficaz y que por supuesto cuenta con sensor de humedad y condensador autolimpiante es la secadora RC80U2AV3W de LG.

Menos tiempo, menos consumo

Si alguna vez has utilizado una secadora de condensación y ahora te has cambiado a una con bomba de calor, probablemente hayas notado alguna diferencia respecto de cómo sale la ropa al finalizar el ciclo. Habrás notado, por ejemplo, que la ropa no sale tan caliente y a veces incluso te de la sensación de que aún está algo húmeda.

Si te ha ocurrido esto, no te preocupes, es normal, y aunque tengas sensación de humedad, tu ropa está seca, sólo que se ha secado a temperaturas más suaves. Si esta sensación no termina de agradarte siempre puedes realizar algunos ajustes en tu secadora o elegir el tipo de secado entre los diferentes que te ofrece:

Seco plancha: utilízalo para prendas que habitualmente se arruguen mucho, puesto que la secadora dejará una humedad residual mayor, para facilitar así la tarea del planchado.

Seco guardar: utiliza este tipo de secado para prendas que no necesiten plancha. Una vez que las saques de la secadora podrás guardarlas directamente en el armario.

Extra seco: cuando necesites un extra para secar prendas de varias capas o muy gruesas como edredones, por ejemplo.

Si has seguido leyendo hasta aquí, seguro que ya tienes claro por qué es mejor elegir una secadora con bomba de calor. Reduce el tiempo, reduce el gasto y cuida tu ropa ¿necesitas más razones?

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